“El diseñador no encara el trabajo específico con una idea preconcebida, su idea es el resultado de apreciaciones subjetivas y objetivas, y el diseño es un producto de la idea. Para llevar a cabo una solución honesta y efectiva necesariamente deberá pasar a través de cierta clase de procesos mentales. De manera consciente o no, el diseñador analiza, interpreta, traslada, improvisa nuevas técnicas y combinaciones. Coordina e integra su material debiendo replantear su problema en términos de ideas, imágenes y formas. Unifica, simplifica eliminando superficialidades. Simboliza, extracta del material por asociación y analogía. Intensifica y refuerza su símbolo con accesorios apropiados que ejecuta con claridad e interés”.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Frase - Paul Rand
lunes, 6 de diciembre de 2010
martes, 30 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
20-N Cybercampaña contra la pornografía infantil
Desde Blogtecnia llega esta campaña que se realizará el 20 del corriente. Celebrando el Día Universal del Niño, proponen que todos los blogs y las redes sociales hagan suya esta convocatoria a la III Cibercampaña 2010, convocada por Nacho de la Fuente de Huella Digital contra la pornografía infantil. No dejemos impunes estos hechos y denunciemos!
jueves, 30 de septiembre de 2010
Alfonsina Storni
Confección de un afiche y una postal, referido a un escritor nacional o internacional.
Técnica: Fotomontaje
Maestra, actriz, periodista, escritora y madre soltera, desafió todos los prejuicios de su época.
Una mujer de principios de siglo que escribe de una manera femenina y potente, que es sensual, pasional y cerebral, al mismo tiempo que contradictoria y anímica. Una mujer fuerte y débil a la vez, que trasluce las escenas clave de su historia, sin excederse ni esconderse del todo.
Nació en Sala Capriasca, Suiza, el 29 de mayo de 1892. Tiempo después le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo».
En 1896 la familia Storni vuelve a San Juan, Argentina, de dónde son sus primeros recuerdos. “Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta”. En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral.
A los 12 años, mientras soñaba con ser actriz, empieza a trabajar como costurera a domicilio y después en una fábrica de gorras. En 1907 consiguió un papel en la compañía teatral de José Tallavi y se fue de gira por un año.
Poco después del regreso, inicia su carrera docente: se recibió de maestra rural y trabajó en Rosario, al mismo tiempoen que publica sus primeros poemas de Mundo Rosarino y Monos y monadas.
A punto de cumplir los 20 años, llega a Buenos Aires, donde nace su hijo Alejandro, compañero inseparable de toda su vida, y donde publica cuatro años más tarde su primer libro de poemas: La inquietud del rosal. “Lo escribí para no morir”, confesaba Alfonsina, mientras conseguía triunfar en un mundo sumamente difícil – como era la sociedad porteña de principios de siglo -, sobre todo para una mujer joven y pobre.
De acento romántico, posmodernista, las constantes de su poesía son su angustia ante la vida, la fugacidad de lo humano y su obsesión por la muerte y el mar, que de algún modo anunciaban su trágico final.
El éxito de sus poesías la acercó rápidamente al mundo intelectual y artístico de la época: integró el grupo Anaconda, junto a escritores como Horacio Quiroga y Baldomero Fernández Moreno, y, en 1926, pasó a La Peña, con Benito Quinquela Martín y Miguel H. Caminos. En 1930 viajó a Europa y se incorporó a las reuniones que organizaba el grupo Signos, donde eran habitués, personajes como Ramón Gómez de la Serna y Federico García Lorca.
Ser una exitosa escritora no la libró de la angustia y los miedos que la torturaban. En 1935 la operaron de un tumor en el pecho y empezó a recluirse y alejarse de los amigos.
Escribe y publica sus últimos poemas en el diario La Nación. Tres días antes de su muerte envía, desde una solitaria pensión de Mar del Plata, su famoso soneto “Voy a dormir”.
Se suicidó el martes 25 de octubre de 1938, internándose en el mar, poéticamente hablando, en realidad se especuló que Alfonsina se arrojo desde la escollera del Club Argentino de Mujeres a doscientos metros de la costa. Sobre la escollera se encontró unos de sus zapatos que se enganchó con los hierros cuando se tiró al mar.
El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:
“Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta”.
Técnica: Fotomontaje
Alfonsina Storni (1892-1938)
Maestra, actriz, periodista, escritora y madre soltera, desafió todos los prejuicios de su época.
Una mujer de principios de siglo que escribe de una manera femenina y potente, que es sensual, pasional y cerebral, al mismo tiempo que contradictoria y anímica. Una mujer fuerte y débil a la vez, que trasluce las escenas clave de su historia, sin excederse ni esconderse del todo.
Nació en Sala Capriasca, Suiza, el 29 de mayo de 1892. Tiempo después le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo».
En 1896 la familia Storni vuelve a San Juan, Argentina, de dónde son sus primeros recuerdos. “Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta”. En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral.
A los 12 años, mientras soñaba con ser actriz, empieza a trabajar como costurera a domicilio y después en una fábrica de gorras. En 1907 consiguió un papel en la compañía teatral de José Tallavi y se fue de gira por un año.
Poco después del regreso, inicia su carrera docente: se recibió de maestra rural y trabajó en Rosario, al mismo tiempoen que publica sus primeros poemas de Mundo Rosarino y Monos y monadas.
A punto de cumplir los 20 años, llega a Buenos Aires, donde nace su hijo Alejandro, compañero inseparable de toda su vida, y donde publica cuatro años más tarde su primer libro de poemas: La inquietud del rosal. “Lo escribí para no morir”, confesaba Alfonsina, mientras conseguía triunfar en un mundo sumamente difícil – como era la sociedad porteña de principios de siglo -, sobre todo para una mujer joven y pobre.
De acento romántico, posmodernista, las constantes de su poesía son su angustia ante la vida, la fugacidad de lo humano y su obsesión por la muerte y el mar, que de algún modo anunciaban su trágico final.
El éxito de sus poesías la acercó rápidamente al mundo intelectual y artístico de la época: integró el grupo Anaconda, junto a escritores como Horacio Quiroga y Baldomero Fernández Moreno, y, en 1926, pasó a La Peña, con Benito Quinquela Martín y Miguel H. Caminos. En 1930 viajó a Europa y se incorporó a las reuniones que organizaba el grupo Signos, donde eran habitués, personajes como Ramón Gómez de la Serna y Federico García Lorca.
Ser una exitosa escritora no la libró de la angustia y los miedos que la torturaban. En 1935 la operaron de un tumor en el pecho y empezó a recluirse y alejarse de los amigos.
Escribe y publica sus últimos poemas en el diario La Nación. Tres días antes de su muerte envía, desde una solitaria pensión de Mar del Plata, su famoso soneto “Voy a dormir”.
Se suicidó el martes 25 de octubre de 1938, internándose en el mar, poéticamente hablando, en realidad se especuló que Alfonsina se arrojo desde la escollera del Club Argentino de Mujeres a doscientos metros de la costa. Sobre la escollera se encontró unos de sus zapatos que se enganchó con los hierros cuando se tiró al mar.
El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:
“Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta”.
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martes, 31 de agosto de 2010
Diseño de afiche para exposición de alumnos
Confección de un afiche para la 112a. muestra del Espacio de Arte de la Exposición de Alumnos de la Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual de la UNLa.
lunes, 30 de agosto de 2010
Cómo montar con cemento de contacto
Aquí va un ilustrativo y claro video con el paso a paso para montar una tarjeta con cemento de contacto, y que se aplica a otros casos.
Vía: La Criatura Creativa
Vía: La Criatura Creativa
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70 Millones por Hold Your Horses
Un divertido video del grupo franco-estadounidense Hold Your Horses! que hace un repaso de la Historia del Arte utilizando una simpática reconstrucción de algunas obras de arte.
Y aquí dejo la letra:
And it hardly looked like a novel at all,
I hardly look like a hero at all
And I'm sorry, you didn't publish this
And you were white as snow; I was white as a sheet
When you came down in this black dress
In your mom's black maternity dress
And so,
Though it hardly looked like a novel at all,
And the city treats me, it treats me to you
And a cup of coffee for you
I should learn it's language and speak it to you
And 70 million should be in the know
And 70 million don't go out at all
And 70 million wouldn't walk this street
And 70 million would run to a hole
And 70 million would be wrong wrong wrong
And 70 million never see it at all
And 70 million haven't tasted snow
And we dance dance dance like the children dance
Imply thought are we taking the chance?
With the light still on, and will we ever reach the tower
And after you came down in this black dress
I don't know what took so very long
And this,
And this isn't a war, we don't have to ration
Now wave white flag, and you kept it at home
And words I wrote from a foreign land
You're holding my no longer foreign hand
And 70 million should be in the know
And 70 million don't go out at all
And 70 million wouldn't walk this street
And 70 million would run to a hole
And 70 million would be wrong wrong wrong
And 70 million never see it at all
And 70 million haven't tasted snow
Y aquí dejo la letra:
And it hardly looked like a novel at all,
I hardly look like a hero at all
And I'm sorry, you didn't publish this
And you were white as snow; I was white as a sheet
When you came down in this black dress
In your mom's black maternity dress
And so,
Though it hardly looked like a novel at all,
And the city treats me, it treats me to you
And a cup of coffee for you
I should learn it's language and speak it to you
And 70 million should be in the know
And 70 million don't go out at all
And 70 million wouldn't walk this street
And 70 million would run to a hole
And 70 million would be wrong wrong wrong
And 70 million never see it at all
And 70 million haven't tasted snow
And we dance dance dance like the children dance
Imply thought are we taking the chance?
With the light still on, and will we ever reach the tower
And after you came down in this black dress
I don't know what took so very long
And this,
And this isn't a war, we don't have to ration
Now wave white flag, and you kept it at home
And words I wrote from a foreign land
You're holding my no longer foreign hand
And 70 million should be in the know
And 70 million don't go out at all
And 70 million wouldn't walk this street
And 70 million would run to a hole
And 70 million would be wrong wrong wrong
And 70 million never see it at all
And 70 million haven't tasted snow
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